Todos hemos tenido una primera vez… para lo que sea, y por eso, quiero compartir como empecé en esto de la accesibilidad sin yo saberlo realmente (al final del artículo hay sorpresa)
Mi amigo el teclado
No vamos a desvelar edades aunque en este artículo tengáis muchas pistas de en qué era del siglo XX empecé con la accesibilidad – sin saberlo, insisto. A finales de los 80 y principios de los 90, la tecnología no tenía interfaces bonitas ni happy paths, ni diseños en Figma. Tenías un monitor de tubo que desprendía calorcito, una torre de ordenador con un botón turbo —que nadie sabía muy bien qué hacía pero todos pulsábamos— y una pantalla en negro con una mancha blanca parpadeando: MS-DOS.
Para hacer cualquier cosa debías teclear comandos, rezar tres avemarías, esperar pacientemente y que la memoria extendida no fallara o que tu ordenador tuviera suficiente capacidad para cargar el juego de moda. Antes de esta interfaz amable tuve un AMIGA 500 el cual me descubríó que era un ratón y sus infernales movimientos dentro de un programa cercano a Windows 3.11 – pero tengo dudas de que coexistieran a la vez, es posible que un PC 386 no pudiera cargarlo, no lo sé – llamado Workbench.
¿Y qué tiene que ver todo esto con la accesibilidad? Si el ratón se rompía, cosa habitual porque la dichosa bola acumulaba más mugre que el filtro de una lavadora, no te ibas a Amazon a pedir otro en 24 horas: te aguantabas. Sin embargo, ahí empezaba la aventura: te tocaba aprender a moverte por el sistema operativo y por los juegos utilizando únicamente las flechas del teclado, el tabulador y la barra espaciadora o la maravillosa ESC. De hecho recuerdo juegos como ‘Indiana Jones and the last crusade’ donde ‘los shortcuts’ ya existían. Podías utilizar el ratón a su vez (o sin vez) con el teclado mediante por ejemplo L para mirar (look) o P para recoger (pick up) … etc. Os dejo un video para que veais algunos juegos de esta maravillosa máquina: 40 GRANDES JUEGOS DE AMIGA
Luego más adelante llegó un PC 386 y bajo linea de comandos tenías que manejarte como pez en el agua aunque combinaciones que todavía hoy funcionan pueden ser ALT+X o CTRL+C y así parar procesos interminables o bugs históricos.
Primera lección aprendida sobre accesibilidad: el teclado es tu gran amigo.
Cuando el sonido era un lujo
En la fase del PC, todos sufrimos la era del altavoz de pitidos y el joystick de palanca. Realmente el jostick estaba bien y muchos juegos de simulador de aviones los hacian muy reales, ahora veo que muchas personas con discapacidades motoras lo aprovechan. Os lo cuento con más detalle en el artículo de weAAARE: Cómo la accesibilidad en videojuegos ha evolucionado sin que lo notemos
Continuando con el audio, no todo el mundo se podía permitir la mítica tarjeta Sound Blaster la cual democratizaba el sonido estéreo. La única «música» que emitía un PC salía de un pequeño altavoz interno que daba unos pitidos agudos dignos de un código morse acelerado. Si jugabas de noche o no tenías esa tarjeta de sonido carísima, tocaba jugar un poco ‘a ciegas’ respecto al audio. Cierto es que no se daban tantas pistas mediante el mismo pero podía ser importante en muchos casos como avisos del mismo PC.
Aún así, la experiencia no era la misma, sin duda tener sonido ayudaba a todo.
Los subtítulos, en el teletexto
¿Os acordáis? Sí, el teletexto, ese invento maravilloso de páginas pixeladas en fondo negro donde, sin tener ni puñetera idea de qué significaba la accesibilidad auditiva, muchos acabábamos tecleando la página 888 para activar los subtítulos. De niño los ponía por curiosidad porque me llamaban mucho la atención, incluso que cuando hablara cada vez un personaje diferente tuvieran un color diferente. Ya de adolescente los usaba para aprender inglés – gracias Woody Allen, aunque hablaras tan rápido – mientras veías un DVD años más tarde entendí que esa herramienta era la brecha entre que una persona sorda pudiera enterarse de una película o se quedara totalmente aislada del contenido
De esto hablo con más detalle en el video que presenté para el evento de Nerdearla: Auditorias de accesibilidad en smart TV, lo que el teletexto de 1970 nos enseña en 2026
Y por último, la conclusión
Como habéis comprobado muchas cosas de mi infancia me han traido hasta aquí sin yo saberlo. Seguramente me deje muchas más pero me gustaría que esta experiencia la cuente más gente porque la accesibilidad se construye compartiendo vivencias, errores y soluciones reales.
Ahora sí, inauguro oficialmente la serie «Estrellas de la accesibilidad». A partir del próximo número, abro las puertas de esta newsletter a grandes referentes de la comunidad para que nos cuenten sus batallas. Pero lo haremos desde un punto de vista cercano, amable y humano donde todos nos veamos identificados y que nos ayude a ver que en esto también se empieza desde cero, aunque lleves años haciendo otras cosas en el sector.
Gracias por llegar hasta aquí, espero tus comentarios ¿te animas?
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